lunes, marzo 17, 2008

Suspenso

No hay medida en el tiempo: no sirve un año, y diez años no son nada; ser tuya quiere decir no calcular ni contar; madurar como el árbol, que no apremia a su savia, y se yergue confiado en las tormentas de primavera, sin miedo a que detrás pudiera no venir el verano.


Hasta la fecha siempre hubo un mañana.

Hoy mis suspiro y el viento agitan mi corazón.