Aprendo a callar.
A no aceptar mas compañía
de la ocasional de quien da
a cambio de nada,
y no me roba mientras duermo.
Mientras espero el día
en que el corazón pérdido en los laberintos del pensamiento
vuelva en sí, se despierte...
y se abra de nuevo.
Este día me prometo solemnemente,
con la mano sobre el corazón, tan cansado,
que no volveré a traicionarme.
miércoles, julio 04, 2007
Promesa
Publicadas por
Mirna C.
a la/s
10:34 a. m.