miércoles, julio 25, 2007

P-e-l-o-s



Pelos. Pelos largos, cortos,
pelos lisos, colochos
pelo muzuco y ondulado
pelo rojo, rubio como oro
de la rubia de gran clase
y negro azabache.
Pelo seco, graso y normal,
pelo anormal?
Pelo de pelucas.
La cosa esta peluda,
dicen cuando hay una dificultad.
Hay un pelo en la sopa,
a quien se mete en lo que no debe.
Pelo con trenzas, largas
de quien muele maíz esta mañana.
Pelo cubierto por el sombrero del campesino
y el pelo despeinado de un trovador.
Pelo blanco como la luna,
cuando los años pasan.
Pelo que se cae y no vuelve,
pelos que nacen y se van
pasando la hermosa vida.
Pelos traicioneros y hermosos
que estallan como la canción,
de una serenata
en la madrugada.

lunes, julio 23, 2007

SILVIO RODRIGUEZ LA CANCION DE LA TROVA

lunes, julio 16, 2007

Nosotros-67

Un fuerte abrazo,
nos abrimos e iluminamos
cada mañana.

Nosotros-66

Nos apoyamos,
en las caricias tibias
de la luna gris.

Nosotros-65

Rocas fracturadas.
Hay muchos escombros
en el camino.

Nosotros-64

Lloramos soles
mientras selvas rápidas y enormes
inundan nuestras cabezas.

jueves, julio 12, 2007

Jaime Sabines - Yo no lo sé de cierto

Nosotros-63

Sonrisas de luz,
entre más caminamos
solos, inquietos...

lunes, julio 09, 2007

Nosotros-62


Nos deciframos,
leyéndonos los labios
una y otra vez.

viernes, julio 06, 2007

Callamos

La humedad del silencio me revienta;
Humedad que respiro y me estremece.

Cuando me beses, cada noche,
robaré para siempre de tus labios
las eternas frases nunca pronunciadas.

En la noche de los días que me esperan,
ni la lluvia mata mis flores.

jueves, julio 05, 2007

Alas


No tengo por costumbre
abrir las alas.
Qué alas voy abrir?
si ya están quebradas.

miércoles, julio 04, 2007

Promesa

Aprendo a callar.
A no aceptar mas compañía
de la ocasional de quien da
a cambio de nada,
y no me roba mientras duermo.

Mientras espero el día
en que el corazón pérdido en los laberintos del pensamiento
vuelva en sí, se despierte...
y se abra de nuevo.

Este día me prometo solemnemente,
con la mano sobre el corazón, tan cansado,
que no volveré a traicionarme.