
Todo lo que se escriba en elogio del silencio es poco.
La facultad de callar y ofrecer un espacio a la indeterminación constituye una virtud que no se mide en términos tangibles sino invisibles, siendo la invisibilidad una creación de holgura en el significado de oportunidad y riqueza incalculables.
En el silencio se incluye la enciclopedia general del saber y de ese modo se vuelve sabio quien escucha y no dice. Toda habla nos limita, nos acota, nos determina o nos define. Exceptuando el mágico alcance de la poesía, cada palabra emitida alza una cerca alrededor del concepto imaginable y lo diseca.
El silencio, por el contrario, sin ataduras, sin confines, libera un desaforado caudal de significación en lo no significado y conserva en su interior la potencia de todo lo no dicho...