viernes, febrero 09, 2007

() 2

Te mecés como péndulo danzante,
como un árbol ahogado por el viento.
Te estremecés como furia encerrada;
como el papel que arde en estas horas en las que te espero.

Antes de dormir pienso en el sello de tu boca,
en el escudo de tus días,
en la espada con la que a veces, me alimentás.

Te espero de noche,
tranparente como la primera vez, capaz de construirme
o idealizado como la ultima;
aquella en la que me dejaste sin habla y sin sueño.

Hoy quiero encontrar esos sueños que te guardan con amor,
o quizá solo con melancolía.