martes, junio 14, 2005

Sueño

Empecé a correr. Corría como una fugitiva, como una atleta batiendo record, cada vez mas deprisa, sabiendo que acabaría el camino y adelante me esperaba un precipicio. Al llegar al borde, desplegué mis brazos... y volé. La palabra magia se queda corta para describir la sensación, sentí un vértigo en la boca del estomago, una levedad adueñándose de mi cuerpo y una gravedad que se había dado la vuelta y me empujaba hacia arriba. Sentí una felicidad tridimensional y un deseo irrefrenable de vivir, de subir, de volar. Abrí los brazos y me elevé, hice picados hasta el suelo, me arquee para hacer trayectos e hice surcos en el aire con los brazos pegados al cuerpo. La sensación fue irrepetible. Cuando alguien menciona lo maravilloso que sería volar, en mi interior pienso que yo ya sé que se siente, sé que puedo hacerlo, mi inconsciente ya “conoce” la técnica.