lunes, mayo 30, 2005

Lejos del poema

Ni la palabra "tiempo", ni la palabra "amor",

ni la palabra "muerte" vencerán

a esta callada esfinge que crece y que se espesa

sin proponer enigmas, sin exigir tributos.

Ah estéril majestad, bestia anodina,

en tus manos estoy. Abres mis ojos

para que mire el tedio en los tuyos cansados

y todo me distraiga del poema.

(Antonio Cabrera, de "La estación perpetua")